Eduardo Cruz y Karina Cortorreal en una de sus vacaciones.

Karina Cortorreal, Camila, Eduardo Antonio y Eduardo Cruz.
Manuela Lora/MS
SANTO DOMINGO.- El 17 de octubre de 2003 fue la fecha en que Eduardo Cruz, presidente ejecutivo de ARS Humano, y su esposa Karina Cortorreal unieron sus vidas en matrimonio, y como en buen dominicano se diría, el amor entre ellos está “como el primer güandul”.
Y no es por pura casualidad, sino porque en las buenas y en las malas el cariño entre ellos se ha fortalecido, y porque según ellos mismos narran, son mejores seres humanos desde que están juntos.
Eduardo, un romántico empedernido, afirma que nunca olvidará el día en que le pidió a Karina que se casara con él, precisamente, un día como hoy, 14 de febrero del 2002. Según él, cuando recibió la respuesta afirmativa, lloró de alegría.
Para Karina, una de las muestras de amor más fuertes y sinceras que ha recibido de su esposo se dio hace dos años aproximadamente, cuando a su hermana le diagnosticaron leucemia.
“Yo estaba embarazada de mi segundo hijo, a pesar de que tenía casi siete meses tuve que quedarme con mis sobrinos (en casa de mi hermana en Miami) durante el período en que ella estuvo en el hospital (un mes y medio) pues su esposo estuvo todo el tiempo con ella”, cuenta Karina.
En aquella época, que era inicio de año, Eduardo tenía mucho trabajo acumulado de las vacaciones de Navidad y debía regresar a Santo Domingo, pero según explica Karina, en aquel momento demostró ser incondicional.
“Viajaba todos los fines de semana para estar con nosotras (Camila y yo) y darme, en ese momento tan difícil, su apoyo, fuerza y cariño. Una vez mi hermana regresó a su casa (sana), Eduardo fue a buscarnos y a compartir con nosotros la bienvenida a casa de mi hermana”, expresó Karina, y añade: “No tengo palabras para expresar lo que su amor y apoyo significó para mí, fueron momentos muy difíciles en que sentía tanto temor de perder a mi hermana y sin embargo cada vez que él llegaba, llenaba la casa de alegría y me daba tanta seguridad sentirlo cerca, y nos hacía sonreír... les daba a los niños todo el cariño posible de manera tal que no sintieran tanto la ausencia de mi hermana y mi cuñado”.
Karina define a Eduardo como un ser maravilloso, no sólo como esposo y amigo, si no también “como padre, hijo, hermano, cuñado, tío... me siento orgullosa de él y de nosotros como matrimonio”.
Eduardo y Karina ya tienen dos hijos, Camila, de cuatro años y Eduardo Antonio, de un año y 10 meses, quienes llenan su hogar de alegría y satisfacción.


La vida familiar les llena de orgullo y satisfacción. Camila y Eduardo Antonio complementan su felicidad .
Este es el mensaje de amor de Eduardo para su esposa
“Eres una bendición de Dios que me ha llenado de dicha. Centras mi vida y le das sentido a todo lo que hago. Por ti soy mejor hombre y quiero seguir siéndolo cada día para hacerte cada vez más feliz”.