
Giuseppe Bonarelli entró a laborar en la empresa de su padre en el 1992, con sólo 17 años.

El liderazgo de El Catador es fruto del enfoque en la venta de los mejores vinos. (Foto cortesía El Catador).
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Manuela Lora/MS

SANTO DOMINGO.- El ensanche Evaristo Morales es un exclusivo sector de la Capital que alberga una importante muestra del comercio dominicano, y sin lugar a dudas, el edificio de La Viña de El Catador, ubicado en la calle José Brea esquina Virgilio Díaz Ordóñez, adorna de manera particular y elegante este sector.
Y es que… si desde fuera cualquiera se impregna del ambiente de distinción y cultura vitivinícola que le rodea, recorrer los pasillos de esta tradicional viña es más que un placer, y mejor, si se está acompañado de Giuseppe Bonarelli, y no porque sea el vicepresidente la empresa, sino porque es descendiente directo de don Giuseppe Bonarelli Pascale, fundador de este espacio.
Hablar de don Pepino Bonarelli, como mejor conocen a su padre, es para Giuseppe hijo un placer mezclado con una buena porción de orgullo, que por supuesto deja escapar en sus expresiones. Al buscar en sus recuerdos alguna anécdota o aprendizaje que haya tomado de su padre, parece perderse en los laberintos de la sección de biografías de una biblioteca: “La experiencia la tomamos por imitación, pero creo que aprendí de él a darle importancia a cosas que parecen irrelevantes, pero que a final de cuentas, pueden convertirse en actos que nos llenan la vida”.
Líderes.- Giuseppe, quien ya tiene 17 años trabajando en la empresa de la familia, explica en una entrevista en exclusiva para MercadoSocial.com, que el liderazgo de El Catador es fruto del enfoque en la venta de los mejores vinos.
“Somos los únicos que sólo vendemos vinos; todos nuestros competidores o venden licores o venden comestibles. Además, tratamos de tener las mejores marcas de cada región productora del mundo, por ejemplo, Chile, tenemos los mejores vinos chilenos, y esto lo digo sin excepción, Santa Rita, Concha y Toro, Viña Maipo, Barón Philippe de Rothschild; España, los mejores vinos españoles, Protos, Marqués de Riscal, Glorioso, Muga, todos los vinos que tienen las preferencias son nuestros; de Argentina, Trivento, Norton”, explicó el joven empresario.
Y entre tantos vinos, parece difícil que Giuseppe tenga una marca preferida, pero según él mismo afirmó: “Ahora tengo una región preferida que es Napa Valley. Los vinos de Napa Valley cada día me gustan más porque son muy consistentes, de año a año y de bodega a bodega; otra razón es por la diversidad de cepas que se cultivan de manera excepcional. Ahí puedes tener buen cabernet sauvignon, buen chardonnay, buen merlot, todas las cepas que se dan en el mundo, en California se dan, me parece que es una región completa”, afirmó Bonarelli, y añadió: “Lo bonito de este mundo del vino es que es muy dinámico y tu vas descubriendo cosas, al mismo tiempo te aburres de algunas y vas probando otras”.
De acuerdo con Giuseppe, cada tres o cuatro años se ha ido desarrollando fuertemente un origen o regiones productoras, por ejemplo, a mediados y final de los 90 Chile dio un gran salto, después, a fin de milenio, España se catapultó a la primacía, después le tocó a Argentina, y ahora está California creciendo, por lo que siempre hay una región vitivinícola impulsando la dinámica del mercado.


La clave de éxito de El Catador como empresa familiar es que desarrollan todos los procesos de la empresa institucionalizados.

El Catador nace en el 1976 con la visión de crear una cultura del vino, según explica Giuseppe Bonarelli.
Cultura del vino.- El Catador nace en el 1976 con la visión de crear una cultura del vino que en ese entonces no existía en el país. En aquel entonces Don Pepino Bonarelli se independizó de los negocios familiares y se lanzó a una aventura empresarial estableciendo El Catador con el propósito de promover el consumo del vino en el país, y tratando de llevar el vino a más casas, a más reuniones sociales, o sea, que donde hubiera whisky, vodka o cerveza, también hubiera una botella de vino.
“Mi papá fue en eso pionero, de tratar de promover cursos y educación, quizás sin esperar un retorno de negocios a corto plazo”, manifestó Bonarelli.
Actualmente El Catador representa a más de 100 marcas de vinos, y distribuyen productos con su propia flota de vehículos y su propio equipo de ventas a restaurantes, bares, hoteles, supermercados, mayoristas y licor stores. Además, llegan directamente al consumidor a través de su tienda “La Viña”, especializada en la venta de vinos finos, que no aparecen en restaurantes o anaqueles de supermercados. En “La Viña” se puede pasar un buen momento en la sala de catas, un bar donde ofrecen una carta de vinos premiada por Wine Spectador, y una selección de tapas, abierto todos los días hasta las 11:00 p.m.
El Catador cuenta con el único almacén subterráneo refrigerado existente en el país, lo que permite que no se rompa la cadena de calidad, de mantener el producto desde el país de origen hasta llegar aquí con las mismas características y cualidades al momento de importarlo.

En la actualidad El Catador cuenta con 150 empleados.
Crecimiento constante.- Giuseppe cuenta con orgullo que su padre inició el negocio con cinco empleados y que para la década de los 80 la empleomanía creció a 25; en los 90 subió a 40 y hoy día cuentan con 150 miembros en su personal.
Narra también que durante los primeros 20 años de la empresa, no se vendía más whisky que vino, pero los esfuerzos estaban concentrados en ese mercado, que era más grande.
“A mediados de los 90 nos dimos cuenta de oportunidades de crecimiento en el mercado de vinos y de dominar el mismo, le dimos un giro a la empresa, dejamos la parte de licores con el mismo tamaño que tenía y apostamos al crecimiento del vino”, señala Bonarelli.
El ejecutivo de El Catador resalta que las bodegas chilenas fueron en ese entonces, la punta de lanza de aquel trascendental cambio, en específico, los vinos de Bodegas Concha y Toro, porque, según explica Giuseppe, la calidad/precio era muy superior y su imagen de marca hizo más fácil de relacionarla con el consumidor.
Empresa familiar.-
La clave de éxito de El Catador como empresa familiar, de acuerdo con Giuseppe Bonarelli, es que desarrollan todos los procesos de la empresa institucionalizados.
“El que yo sea dueño no cambia mi rol como ejecutivo, entonces, mi rol como ejecutivo, el rol de mi hermano y el rol de cualquiera de la familia que entra aquí, pues, es como si fuera otro empleado, que tiene que respetar una disciplina de trabajo, de llegar cuando llega todo el mundo, y ese es el ejemplo y compromiso que aprendimos bien desde el principio”, puntualiza.
Giuseppe entró a trabajar a El Catador en 1992 en el equipo de Ventas, para luego pasar al área de Administración, departamento donde conformó el equipo gerencial que actualmente le acompaña.
“El trabajo en equipo ha sido muy importante. Mi hermano Piero entró más adelante, le cedí la parte de Ventas a él a principios de esta década y juntos hemos hecho un excelente trabajo junto al equipo que tenemos, un personal de primera”.