Manuela Lora/MS
SANTO DOMINGO.- En su despacho del Ayuntamiento del Distrito Nacional, tanto empleados como visitantes, la ven como una dama cuya cualidad principal es la fortaleza y la rectitud al llevar a cabo las numerosas tareas que tiene que cumplir como encargada de la Dirección General de Servicio Social y Desarrollo.
Sin embargo, fuera de aquellas oficinas, donde para ella las cuentas tienes que estar claras, la labor social no tiene fin y la agenda siempre está apretada, Nerys Martínez se deshace de su “uniforme” de servidora pública y se viste con su “traje” preferido, el de ser madre.
Al hablar de sus hijas es imposible que esconda su orgullo, y es que no es para menos, Pamela, de 23 años es graduada de Administración de Empresas en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, Pucamaima, y actualmente realiza su maestría en Palermo, Argentina; mientras que Alexandra, de 18, es estudiante de Economía en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo, INTEC, becada por el Programa de Estudiantes Sobresalientes, y reconocida como Talento Nacional.
Nerys afirma que “los genes no perdonan”, por lo que ambas jóvenes poseen cualidades que pertenecen a su ex esposo y a ella, aunque aclara que las jóvenes también “son ellas mismas, decididas, independientes, con personalidades totalmente diferentes, una de la otra, pero muy buenas hijas, sobre todo con muchas condiciones humanas, de las cuales me siento orgullosa”.
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Una de las anécdotas preferidas de Nerys es la que recuerda el momento en que le preguntó a Alexandra, cuando tenía 6 años: “Alexandra, ¿cuál es tu mayor sueño en la vida?”, y se quedó pensando y le respondió: “Poder comerme un pollo entero del Provocón”.
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CUALIDADES.- La reconocida profesional hace un esfuerzo para, entre tantas opciones, seleccionar lo mejor de ser madre: “Amamantar, porque crea una relación increíble madre-hijo; verlos crecer sanos, rectos, independientes y felices”, afirma, pero de inmediato hace un aparte y puntualiza: “Sentir que cuando son niños te aman, cuando son adolescentes te respetan y cuando son adultos te admiran. Pienso que la gran satisfacción de ser madre es darlo todo sin esperar nada a cambio”.
Hay muchas cosas que Nerys quiere que sus hijas aprendan de ella y pongan en práctica cada día, entre otras cosas “el valor del trabajo, que en la vida nada es gratis, que hay que tener perseverancia, confiar y esperar; fortalecerse de las dificultades, enfrentar los problemas; empezar cada proyecto con el fin en la mente; tomar decisiones justo a tiempo y que los sentimientos más valiosos son gratis como son la honestidad, la simplicidad, la humildad y la felicidad. En fin, a vivir cada día como si fuese el último, y a forjarse metas sin miedo al fracaso”.

Pamela y Alexandra, son el orgullo de Nerys Martínez.
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RECUERDOS.- De acuerdo con Nerys, se entera de que iba a ser madre porque no se le quitaba el sueño, tenía 19 años y era maestra de Primero de Primaria, y aun con el ruido de los niños se quedaba dormida en el aula, por lo que decidió ir al médico a ver si estaba enferma, llevándose aquella tremenda sorpresa.
La servidora social afirma que cuando se convirtió en madre, al principio no sintió miedo, porque empezó a ser madre muy joven y “a veces la ignorancia es un poco atrevida”.
“O no sé si es porque a los grandes retos no le tengo miedo, y me obligan a esforzarme y dar lo mejor de mí. Sin embargo al divorciarme, cuando Alexandra tenía ocho años y Pam 13, en ese momento al verme sola con ellas, sí confieso que sentía un poco de frío en el corazón , pues de verdad que el reto de ser madre soltera cuando nos toca criar, educar, y mantener los hijos sola es uno de los mayores retos, sobre todo si queremos hacer un aporte a la sociedad, pero pienso que este ha sido mi mayor reto, que nada le halla faltado, excepto quizás, tiempo, el que la responsabilidad de ser mujer ejecutiva responsable le robó a ellas”, expresó Nerys.
Ser una madre como la que ha sido, ha tenido resultados en la vida de Nerys, pues según ella misma explica sus hijas hoy son jóvenes responsables, dedicadas, honestas, disciplinadas, con un alto sentido de superación, que saben valorar, son alegres, divertidas, y sobre todo, muy solidarias.