Fotos: Víctor Ruiz/Lendof & Asoc.
Fernando Lorefice, director de Ingeniería, fue recibido en la pista de aterrizaje por Richard Delgado,
vicepresidente de Tecnología de Trilogy Dominicana.
Manuela Lora/MS
SANTO DOMINGO.- El reciente desastre natural ocurrido en Haití sirvió para demostrar que poder comunicarse era tan importante como recibir el apoyo y auxilio de salud correspondiente, y un equipo de Trílogy Dominicana y su marca Viva fueron los primeros en reestablecer la comunicación con el mundo luego del terremoto.
La experiencia, aunque arriesgada, fue buena, así lo indica Fernando Lorefice, director de Ingeniería de Trilogy Dominicana, quien encabezó el equipo de dominicanos que a 15 horas de ocurrido el sismo aterrizaban en el aeropuerto Toussaint Loverture de la capital haitiana, en momentos en que la torre de control del mismo estaba totalmente fuera de servicio.
El episodio desgarrador con el que se encontraron constituyó la principal barrera para realizar el trabajo, pero conscientes de su responsabilidad y su papel en aquel escenario, el equipo de la empresa dominicana, propietaria de su homóloga en Haití, Com Cel, se dispuso a alcanzar su meta de reinstaurar la comunicación, en aquellos momentos, inexistente.
SERVICIO.- Trilogy fue la primera en levantarse y esa fue, según relató el mismo Lorefice, la primera alegría grande que tuvieron, ya que incluso el presidente leonel Fernández les agradeció su labor a través de los medios de comunicación.
Tan desesperada estaba la gente por ver sus hogares, su ciudad, su entorno destruido, como por no poder llamar a sus familiares en el exterior para informarles su estado.
“Creo que nos dimos cuenta de lo importante que era hablar por teléfono, una cosa tan sencilla que uno a veces lo usa para sonseras”, afirmó Lorefice, de nacionalidad argentina. “Cuando llegamos no había forma de comunicarse, daba un poco de miedo porque uno iba a un lugar donde habían pasado tantas cosas, y todavía la tierra se seguía moviendo. El primer día llegamos, nos pusimos a levantar todo, y finalmente al otro día pudimos restablecer el servicio, eso ya fue una alegría, porque pudimos llamar a nuestras familias y decirles que estábamos bien, y empezar a avanzar desde una base más firme”, expresó el profesional.
Lorefice, quien estuvo acompañado de otros siete profesionales de Viva, explicó que luego de lograr el contacto, vino la segunda etapa, que fue más larga ya que la misma conllevó empezar a levantar lugares periféricos a la red principal que estaban en el suelo, para ir dando el servicio poquito a poquito a más personas.
En medio de esta etapa cuando, según el profesional de Trilogy, se dieron cuanta del gran peso de su responsabilidad ante el pueblo haitiano, que hasta esos momentos no contaba con el servicio de ninguna de las telefónicas establecidas.
“La gente habla muchísimo por teléfono, ahí es cuando nos dimos cuenta, porque empezamos a ver todos los indicadores saturados todo el tiempo, y la gente misma, cada vez que alguien ponía una zona en servicio te lo agradecía, y se ponían a hablar y a llamar mucho a las familias, y a decirles “bueno, estoy vivo”, porque es que no tenían ni cómo avisar ni que estaban bien ni que estaban mal”, afirmó Lorefice.

La comitiva de bienvenida que recibió a Fernando Lorefice estuvo compuesta por Ana Ysa Tejeda,
directora de Recursos Humanos; Laya Peguero, de Promoción; Richard Delgado, vicepresidente de
Tecnología, y Yanilsa Benítez, analista senior de Recursos Humanos.
 Fernando Lorefice, a su regreso al país.
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RIESGOS.- No todo fue de satisfacción en aquella experiencia laboral, pues según Lorefice, en más de una ocasión, estando en la cima de las torres tuvo que soportar con tranquilidad la fuerza de las réplicas sísmicas que fueron sucediéndose en los días subsiguientes al primer temblor.
“Hubo muchísimas réplicas, tres o cuatro por día fuertes, que asustan”, afirmó, y cuando una de ellas llegaba cuando estaba subido en una torre: “Uno no tiene más que hacer que agarrarse y esperar que termine, y si tiene tiempo, rezar para que no se caiga esa torre en ese momento”, señaló.
Sin embargo, Lorefice no lo duda y afirma que fue una experiencia satisfactoria, en el sentido que da poder ayudar a un pueblo que lo necesita.
“Hay que guardar todo esto, rescatar lo bueno, lo bueno es que hay muchísima gente ayudando, mucha gente buena trabajando de sol a sol”, puntualizó Lorefice, quien explicó que según transcurrieron los días, los profesionales que fueron en ese primer grupo fueron sucediéndose con otros con diferentes capacidades, según se fueron dando las necesidades en el trabajo.
“Al principio se fue gente que manejaba el suitche, la parte central de la red, y ahora hay gente que arregla generadores y torristas que van a ir levantándo los sitios que se movieron”, explicó el ingeniero.
HONOR.- El argentino, que se considera un dominicano cualquiera, afirma que nunca se había visto en una situación parecida a la que vivió en Haití.
“Lo que vi y lo que se está viviendo allá no lo había vivido nunca, voy a tratar de manejar la parte fea, que me la voy a dejar conmigo, y rescatar lo lindo, que es la gente ayudando, la solidaridad que vimos y trabajar más en el progreso que pueda tener ese país”, expresó Lorefice, y de inmediato añadió: “Agradezco a Dios haber podido ir y volver de una pieza, ahora sólo necesito descansar un poco y prepararme, porque en Haití se tendrá que ir a trabajar por mucho tiempo y creo que nos tocará volver”.