Manuela Lora/MS
SANTO DOMINGO.- Michelle Campillo siempre ha sido una mujer muy enfocada. Imaginen, se trata de una exitosa profesional, graduada de la Licenciatura en Administración de Empresas, Associate Degree en Negocios Internacionales y Post-grado en Gerencia de Mercadeo, y además de ser Facilitadora Avanzada Certificada y Coach Profesional, es la directora general de Foko Consulting.
Durante toda la trayectoria que constituyó su preparación profesional no había mucho tiempo para “trivialidades”, como la de ver muñequitos en la televisión, sin embargo, es precisamente este punto el que ha integrado a su vida y a sus gustos luego de la llegada al mundo de su hijo Raúl Emilio.
Disfrutar de la existencia de su hijo, de dos añitos, junto a su esposo, Raúl Jiménez, hacen de ella una mujer realizada y feliz, aunque convertirse en madre al principio significó una gran tarea, primero, por las pocas horas de sueño, y luego, las complicaciones derivadas de tener que aprender y manejar efectivamente el tiempo de mujer madre, mujer esposa, mujer profesional, mujer ama de casa y mujer- mujer.
“Una buena planificación es lo que nos permitirá la combinación equilibrada y resultados óptimos a futuro, para desempeñar los roles que como seres multifacéticos elegimos vivir”, expresa Michelle, aclarando además que, aunque esos primeros días fueron difíciles, estuvieron llenos de vida y amor.
Como es de saber, la maternidad cambia la vida de la mujer, y Michelle, además de cambiar su capacidad de asombro, también cambió de trabajo, lo que según ella misma afirma, valió de mucho: “Estoy consciente de que ir tras tu sueño es un sacrificio, ¡un oficio sagrado!... Es lo mejor y lo más apasionante que pueda existir”.
Michelle, quien describe a su bebé como un niño sumamente despierto, observador, bailarín, determinado, lleno de energía, sensible y “con un genio….”, asegura que cada día intenta crear las oportunidades de éxito y de buen ejemplo que forjarán parte del destino de su realidad.
“Raúl Emilio me ha regalado la oportunidad de ver detalles de la vida, del diario accionar de la gente, de la naturaleza y sacar de lo más simple, cosas complejas y llenas de valor”, puntualiza la empresaria.
EJEMPLO.- Para Michelle, lo que una “buena madre” nunca debería de hacer es dejar de ser “un buen ejemplo”: de amor, integridad, respeto, honestidad, perseverancia, sencillez, humildad, entre otros valores, una madre debe ser siempre la mejor advertencia, para guiar por la luz más clara y por el mejor de los caminos, a alguien que efectivamente espera eso.
Desde la llegada de Raúl Emilio el amor de Michelle hacia su madre aumentó, ya que, según explicó a MercadoSocial.com: “Efectivamente entiendes que ese amor “protector”, ese amor “que lo quiere controlar todo”, ese amor “preocupante por los más mínimos detalles”, ese amor “que siente con el corazón aunque no necesariamente con la razón”, va más allá de cualquier sentimiento puro, incondicional, sensible y verdadero, que sólo puede sentirlo una madre”.
Como especialista en forjar el futuro de grandes empresas, Michelle visualiza a su hijo como un hombre de éxito: “Un éxito lleno de sensibilidad, humildad, determinación, pasión, amor, gran padre, hijo y esposo. Veo en él mi gran amigo, mi guía, mi apoyo y mi realidad”, afirmó.
Este es el mensaje de Michelle para Raúl Emilio:
Eres mi luz, mi empuje, mi lucha y mi paz. Eres el regalo más esperado y el que más estoy disfrutando. Eres tal como te soñé; tal como te pedí y tal como te encontré…a Dios gracias!. Eres mi más dulce despertar y mi más glorioso anochecer. Tu sonrisa hermosa llena de luz mi sobra; tus bellos rizos de oro erizan la piel de mi corazón y tu voz es la melodía que le da música y alegría a mi vida.
Seré tu gran apoyo, tu fiel guía y tu verdadera amiga. Un ejemplo de amor, de entrega y de valor, lo seré siempre para ti.
Te amo hoy y siempre… ¡gracias por existir!...y por hacerme la vida tan feliz.
Tu madre
Michelle Campillo