
Réplica del edificio de “La Aurora” del 1903, ubicado en el Centro León de Santiago.


Orgullosas y laboriosas santiagueras
laboran con agilidad en la fábrica.
Texto y fotos:
Manuela Lora/MS
Guazumal (Tamboril), SANTIAGO.- Conocer paso a paso cada uno de los procesos por los que pasa el tabaco para luego llegar a manos de consumidores de todo el mundo bajo la sombra de la excelencia, la calidad y el privilegio de llevar el sello de “La Aurora”, es una experiencia gratificante.
Si se atreve a disfrutar de esta visita, podrá darse cuenta que el perfume del tabaco coquetea con su olfato desde la entrada a la Fábrica de Cigarros La Aurora, fundada en el 1903 en la comunidad de Guazumal del municipio de Tamboril, Santiago. Se trata de un olor delicadamente imponente y penetrante, inspirado en la distinción de ser un producto de la tierra, cosechado por gente que conoce y disfruta su trabajo.
Como resultado de esta ardua tarea, “La Aurora” maneja en la actualidad más de 692 productos, entre las que se encuentran las marcas propias, por las que la generalidad conoce la empresa, y las marcas privadas, destinadas al mercado exterior.
El éxito de esta empresa sembró las bases del Grupo León Jimenes, y es por eso que no es raro escuchar que “la historia de la familia León Jimenes encierra la historia y tradición del pueblo dominicano” y es que sin dudas representan una marca- país ante el mundo.
INDUSTRIA.- La Fábrica de Cigarros La Aurora es la primera en su rama establecida en el país, y en la actualidad trabajan en ella de manera directa 405 empleados, que por su laboriosidad y entrega reciben alrededor de 50 horas de capacitación anualmente.
Los cigarros de La Aurora, de acuerdo con Guillermo León Herbert, vicepresidente de la empresa, están inspirados en el buen gusto, y más que nada, “son un regalo a los sentidos”. Lo dice con convencimiento y con el orgullo de saber que por sus venas corre la misma sangre del fundador del Grupo: Eduardo León Jimenes, hijo de Antonio León y Natividad Jimenes.
Durante un recorrido por la fábrica junto a un agradable grupo de comunicadores; el director de Operaciones, Juan Ventura; Laura Calventi, gerente de Comunicaciones del GLJ, y el staff de prensa de la empresa, MercadoSocial.com se empapó de lo que tiene que ver con el proceso de fabricación de los cigarros “La Aurora”, que más que ser una empresa común, es una industria de arte, tradición y desarrollo.

También en el Centro León podrá encontrar una réplica de los talleres de “La Aurora”, y Eugenio Polanco
(de pien en la gráfica) es el mejor de los guías de este singular espacio.
ETAPAS.- Al final del verano viene el aviso de que los terrenos están listos y que cuentan con la temperatura oportuna para, ya en meses más frescos (de noviembre a febrero) sembrar el producto; pasando luego a la etapa de la recolección y curación de las hojas entre enero y marzo, tiempo durante el cual no es raro escuchar entre las plantas de tabaco el canto ahogado de los campesinos “Ay, ay, ay, candela… vamo´a recogé tabaco”.
Ya recolectadas, las hojas de tabaco son transportadas a ranchos o casas de tabaco, donde se colocan en sartas por espacio de 45 días retiradas del sol y aire para que las hojas pierdan y cambien su color de verduzco a amarillento a tonos carmelita o marrón. Precisamente en este proceso se concentran las bondades de las hojas del tabaco, los azúcares, almidones, las proteínas y aromas que permiten la clasificación posterior de las hojas.
Concluido el proceso de curación, las hojas están aptas para la fermentación, que implica un estricto control diario de temperaturas curando las hojas y rotándolas, para que fermenten de forma homogénea a 112 grados Fahrenheit, mediante un proceso equilibrado y controlado de humedad y presión. Este proceso, que dura un año y medio, hará que las hojas alcancen el grado de suavidad, aroma y sabor necesarios para que puedan lograr el deleite y placer al momento de su fumada. Cuando están listas, se desmonta la troja para ser clasificada por tamaños y almacenar para su añejamiento, cuyo proceso tiene una duración mínima de año y medio.
CAPAS.- De acuerdo con Juan Ventura, director de Operaciones de La Aurora, el almacenaje de capas provenientes de Conneticut, Ecuador, África, Indonesia, Brasil, Nicaragua y República Dominicana llega a un promedio de 120 pacas por tipo de capa al año, de 45 a 60 kilos por un promedio de 4 a 5 años, aunque su vida útil es imperecedera.
Ventura explicó que el almacenaje de las capas se controla a una temperatura de 15 a 20 grados Celsius, clasificándolas por tipo, fecha y cantidad, controlando, además el ingreso del “Serricorne de Lasioderma”, mejor conocido como el escarabajo del tabaco, protegiendo que la calidad se mantenga inalterable.
LAS HOJAS.- Ventura explicó que un cigarro está conformado por tres tipos de hojas con características diferentes y por tanto cumplen funciones muy particulares.
Dichas hojas, de afuera hacia adentro, reciben los siguientes nombres: capa o envoltura, capote o capillo y tripa o relleno.
“Las hojas de tabaco previamente a este proceso fueron almacenadas en manillas prensadas y secas, por lo que se hace necesario restaurar la humedad de las hojas.
En este proceso se humedece el tallo, se colocan las manillas de hojas por espacio de cuatro a cinco horas dentro de la moja de capas, proceso totalmente automatizado y controlado para que no dañe la capa”, explicó Ventura.
El ejecutivo señaló que La Aurora posee equipos automatizados y computarizados al nivel de las mejores fábricas de tabaco del mundo, y también personal que está permanentemente controlando que los procesos se sigan minuciosamente.
DESPALILLE Y REGAZO.- Continuando con su explicación, Ventura indicó que en los talleres de despalillo se seleccionan las hojas de tabaco por su tamaño y se separan las rotas, que servirán para tripa. “La mujer en este trabajo se desempeña con suma facilidad y destreza”, dijo Ventura, explicando luego que el despalille consiste en quitarle la mitad de la vena central a las hojas reservadas para tripa; un cuarto a las destinadas a capote, mientras que a las elegidas para capa se les quita completa, conformando dos bandas. “El corte se realiza con una especie de uña de metal; luego, la vena se hala con delicadeza para no romper la hoja. Al momento de separarlas se mantiene lado izquierdo y derecho de forma separada. El despalillo se destaca por la destreza manual y agilidad de quien ejecuta el trabajo para que se mantenga la calidad del producto”, señaló.
Detalladamente el ejecutivo explicó que las hojas despalilladas se separan, ya separadas hay que puntearlas, es decir, ponerlas punta con punta, una sobre otra, para que la pila quede pareja; luego, colocadas en una mesa de rezago, las rezagadoras se humedecen las manos y planchan las hojas manualmente. Las piezas deberán clasificarse por tamaño, tipo y color de la hoja, luego se almacenan para su posterior uso en la confección del cigarro.
Durante el recorrido por los pasillos y almacenes de La Aurora, podrá observar el espacio reservado para el envejecimiento de tripas, que dura unos 18 meses, colocadas en pacas de 55 kilos almacenadas en un ambiente natural. Ventura indicó que las extra-añejadas se almacenan en barriles de cedro, cubiertos con palmas para mantener la humedad por seis a nueve meses en espera de ser enviadas al área de liga.

BLEND.- La “liga de tripa” es conocido como el alma del puro o tabaco, y es que la elaboración de un puro de calidad, afirma Ventura, exige una combinación muy detallada de distintas variedades de hojas de tabaco o “Blend” (de tres a cuatro variedades diferentes).
“La combinación de algunas variedades de tabaco resultan en la liga de hojas que integrarán la tripa y esta liga o mezcla determinará el específico sabor del cigarro.
Con la cantidad ya establecida se elaboraran bolas o paquetes para un estimado de 100 cigarros. Las bolas previamente clasificadas se llevarán al Almacén o “Agin de Tripas” por un período de tres días mínimo para ser retirado”, señaló. La Fábrica de Tabacos La Aurora maneja una increíble variedad de sabores, aunque los básicos son el amargo, agrio, salado y dulce. Para describir la característica del humo pueden utilizarse gran cantidad de términos: fuerte, suave, áspero, ácido, con cuerpo, equilibrado, etc.
CIGARRO.- Según explicó Ventura, el capote es la cubierta que sirve para juzgar la calidad del cigarro.
Desde el punto de vista estético, la capa debe ser atractiva, bien veteada, de textura uniforme y suave al tacto con la cantidad de humedad y grasa que requiere el revestimiento del puro.
Ventura dijo: “El capote debe ser cuidadosamente seleccionado, ya que contribuirá al sabor de un cigarro en un 17%. Esta debe ser fina y seleccionada con mucha atención, a fin de completar y potenciar las características del cigarro. La colocación artesanal de la capa es tarea del torcedor, cuyas habilidades le convierten en el principal artesano de la jerarquía productora de puros”.
El ejecutivo explicó que el torcedor o tabaquero prepara el capote, cuya misión es sujetar o enrolar la tripa.
El torcedor moldea la tripa en forma cilíndrica pisando las hojas como si fuera un abanico para crear pasos que faciliten el tiro y asegurar la homogeneidad al momento de la tirada del cigarro. Luego, el cigarro se coloca en prensa por un período de dos horas y media.
“La unión de la tripa con el capote se convierte en un paso esencial, el objetivo es lograr la consistencia y forma del cigarro. Para pegar la capa se utiliza una resina vegetal llamada “Tragacantos” proveniente de Holanda o Alemania”, indicó Ventura y añadió que al final del proceso el tabaco se corta en una guillotina adaptada al tamaño del tabaco elaborado, el cual debe de encajar perfectamente en la caja de tabaco donde será colocado. En esta etapa se colocará la cinta e imagen que identifique la marca.
ESTÁNDARES DE CALIDAD.-
En “La Aurora” diariamente se toman al azar las muestras de cigarros para verificación de calidad. En este proceso de confirmará peso, tiro y humedad de los cigarros. Si las muestras tomadas no cumplen con lo parámetros establecidos son retiradas de la producción hasta confirmar su condición general.
Los cigarros aprobados se envían a fumigación por un período de cuatro días. Pasado el proceso de fumigación, los tabacos terminados son llevados al Agin Room por espacio de 21 días mínimo para homogeneizar el tabaco.
Asimismo, los tabacos a máquina son confeccionados con la picadura de tabacos Premium, y de acuerdo con Ventura, se coloca el capote, la máquina lleva la picadura hasta el capote y de forma automatizada son embalados los cigarros a una velocidad de 17 cigarros por minuto. Este proceso también se efectúa de igual forma con los tabacos saborizados.