Freddy Ortiz/MS
SANTO DOMINGO.- Si es verdad que el Presidente Fernández ha decidido acogerse a los servicios de organismos internacionales de supervisión para poner control a los apetitos de corrupción de funcionarios del gobierno, entonces Leonel merece un reconocimiento y felicitación de toda la nación.
Pero, reitero: si eso es verdad, y si los informes son acogidos y si sirven para castigar a los depredadores.
Todos estos "Si" condicionales que pongo en la felicitación se justifican, porque en el pasado reciente, el presidente ha tenido ante sus ojos suficientes pruebas, no tan solo para cancelar a varios funcionarios, sino para someterlos a la Justicia.
Sin embargo, lo que ha hecho no va más allá que trasladarlos a otra posición, y esa es la razón de que nos embargue la duda sobre si, lo que ha hecho el Presidente recurriendo a estos organismos de supervisión, no es otro acto de malabar político, para vender una idea que en la práctica no se va a implementar.
Pienso que, como Leonel Fernández tiene en su proyecto de vida pasar mucho tiempo gobernando esta nación, y no le quepa a nadie duda de que así será, le convendría mucho recuperar esa confianza que ha perdido en la mayor parte del ciudadano consciente del país.
Para que usted vea la importancia del factor confianza, mire este ejemplo: Cuando el FMI fue llamado a finales del siglo pasado por Indonesia y Corea, para ayudarles en sus respectivas crisis, el FMI, como es su deber, pidió cosas como: practicar la austeridad fiscal y una reducción del gasto para evitar los déficits presupuestarios, como condiciones para poder facilitar dinero fresco a sus gobiernos. Sin embargo, el FMI añadió una cosita más en su paquete de exigencias y especificaban que aunque no se trataba de algo de su competencia, entendían vital que se cerraran los bancos insolventes y que Indonesia eliminara la práctica de hacer concesiones a los amigos del Presidente, para establecer monopolios lucrativos en algunos negocios.
¿Cuál era el objetivo de todo esto? Tratar de rehacer la confianza y atraer nuevamente las inversiones extranjeras. Porque eso de los favorcitos a amigos y afectos, como también hizo Boris Yeltsin en la Rusia de 1998, termina torciendo la democracia hacia la “Cleptocracia”, y los resultados no se ven en las cifras que ofrece el Banco Central, pero sí en la disminución de la calidad de vida del pueblo. Por eso el FMI consideraba importante que estos países con problemas de déficits y de crisis económicas, hicieran una demostración visible de que estaban combatiendo el compadrazgo y la corrupción.
Por eso es que los gobiernos tienen que hacerse a veces auto castigos y purgas. Sr. Presidente, esperamos que esa decisión de poner en manos de organismos supervisores, la actuación de sus ministros, sea algo serio que se implemente y no un maquillaje político más. Usted tiene que recuperar la fe que el país le depositó en el 1996 y en 2004 y que hoy está muy menguada.